martes, 8 de julio de 2008

Chequeo Médico

Mañana completa de chequeos médicos en el Hospital Sanitas La Moraleja. Era la primera vez que iba, así que me perdí, claro, porque con tanto nudo y tanto enlace no hay quien se aclare en cuanto sales del centro de Madrid. Total que 20 minutos de retraso, a pesar de que pedían puntualidad.
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Me atendió Enfermera N todo sonrisas y amabilidades. Me explicó el circuito de pruebas que tenía que hacer y sus horas estimadas. Me preguntó qué periódico quería (ese detalle me encantó; pedí El País, por supuesto). También me aclaró en que momento podía desayunar en la cafetería y que no pagaría nada. Un arranque estupendo.
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Primera prueba: analítica. Yo iba un poco tenso, como siempre que pienso en una aguja y sangre. Para colmo mi muestra de orina se había desparramado en gran medida por la bolsa de plástico. Momento humillación imborrable. Maldecí el diseño de esos botes de muestras que no cierran herméticamente; no me lo podía creer!! Pero todo naturalidad: "no pasa nada; se sale siempre; no te preocupes". Yo debía tener la tensión disparada pero allí puse el brazo para el pinchazo como si nada.
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Segunda prueba: placa torácica. Al acabar me fui directo a la cafetería. Me relamía pensando en los churros y la barra de tomate con aceite. Enfermera N me pilló con las manos en la masa y me sacó bruscamente de mi gran momento... había olvidado que tenía que hacer una ecografía abdominal!! Con cara de gran susto me preguntó si ya había hecho pis. Asentí avergonzado. Me miró con cara de profunda desilusión. Yo me sentí miserable. Había llegado al hospital con la vejiga llena como mandan en las instrucciones pero tras la placa de tórax me fui todo contento al aseo. Estaba claro que era el día de los pises. Una pesadilla. Pero la cordialidad continuó, yo rollo natural; ella resignada. Eso sí, m quedé sin desayuno y en su lugar me tuve que poner a beber en plan masivo para volver a llenar y poder hacer la eco.
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Subí al otorrino para hacer tiempo mientras bebía. Momento molesto: el otorrino me metió una mini sonda por las fosas nasales para ver la laringe y cuerdas vocales. Fue rápido. Al salir de esa consulta, Enfermera N vino a preguntarme si ya tenía ganas de hacer pis. Que fijación. Yo procuré no ver a los lados por si alguien nos oía, pero confirmé que sí. Vaya mañanita con el temita. Pero por fin bajé a la eco abdominal con la vejiga llena. Me hizo la prueba un chulazo rapado que me extendía un gel helado e iba presionando todo el abdomen. Momento gay. Era muy parlanchín. Al acabar la eco pude desayunar pero ya no había churros, snif; la camarera latina me dijo que de haberlo sabido me los hubiera guardado (pensé que amables todos en este hospital).
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Seguí mi ruta: oftalmólogo gay (también super simpático), internista para abrir historial y preguntar antecedentes, urólogo (sin tacto rectal que es la gran obsesión de cualquier varón), electrocardiograma y finalmente prueba de esfuerzo (me puse todo estupendo con mi ropa deportiva pero el asunto fue poca cosa; unos 15-20 minutos de cinta con electrodos por todo el cuerpo y medidas de tensión frecuentes).
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Conclusión: 5 horas de periplo con unos y con otros. Todos los resultados, que te comentan y entregan al final, están bien. Todo sanísimo, deportísimo, normalísimo. Pero... tengo algo dilatado un riñón. Poca cosa, no le dan importancia, puede ser congénito sin más. Tendría que hacerme otra prueba, una urografía (especie de eco con un contraste que te inyectan). Me lo pensaré en vacaciones pero a priori no creo que me anime. Ya he tenido bastante con mi sistema urinario por una buena temporada :)